Stephanie Kwolek, y cómo perseverar hasta lograr
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En la historia de la ciencia, hay hombres que resuenan como faros de inspiración, que iluminan el camino con su inteligencia, dedicación y perseverancia. Uno de estos nombres es Stephanie Kwolek, una química estadounidense con una mente brillante y, sobre todo, gran determinación, que la llevaron a descubrir un material revolucionario que transformaría industrias y salvaría vidas: el kevlar. La historia de Stephanie Kwolek podría servirnos como ejemplo de cómo la perseverancia puede dirigirnos hacia descubrimientos que cambian el mundo.
Biografía resumida de Stephanie Kwolek
Nacida el 31 de julio de 1923, en el seno de una familia de origen polaco en Pensilvania, Stephanie Kwolek demostró desde temprana edad un talento excepcional para la ciencia, obteniendo su grado en química en 1946.
Después de graduarse, Kwolek se unió la prestigiosa empresa química DuPont ese mismo año, donde comenzó a trabajar en la síntesis de polímeros. Fue en el trascurso de esta investigación donde hizo un descubrimiento que cambiaría el curso de su carrera y tendría un gran impacto en el mundo. Sin embargo, ella no pretendía trabajar para DuPont toda la vida, incluso había planeado estudiar medicina, cosa que al final dejó de lado, para enfocarse completamente en la química de polímeros. Al final de su vida, terminó registrando más de 28 patentes, y siguió siendo asesora de DuPont aún después de su jubilación en 1986.
Recibió una gran cantidad de premios y reconocimientos, recibiendo incluso en 1996 un premio de la mano de Bill Clinton, el presidente de los Estados Unidos en ese momento. Sin embargo, siempre se mantuvo humilde, diciendo que el mayor logro de su carrera es haber salvado vidas con sus inventos.
El Kevlar: Un descubrimiento revolucionario
En ese entonces, la empresa DuPont estaba centrada en buscar un compuesto más resistente que el nailon, inventado y producido por esta misma compañía poco antes del inicio de la II Guerra Mundial, buscando encontrar un material más ligero y resistente para la creación de neumáticos. Además, fue esta misma guerra la que hizo patente la necesidad de crear un blindaje que fuera ligero, pero a la vez resistente, a vista de que no existía un material lo suficientemente duro que fuera a la vez cómodo para llevarlo en la batalla (el acero siendo el ejemplo principal, un material duro y resistente, pero muy pesado, reservado exclusivamente a vehículos pesados como tanques)
Kwolek, en su búsqueda de polímeros, descubrió, quizá sin querer, una nueva sustancia, líquida y opalescente. Este tipo de sustancias solían desecharse, pues el común denominador de las propiedades de una sustancia para obtener fibras eran viscosas y transparentes; esta opalescencia se debe a sus propiedades de cristal líquido, un compuesto que tiene características de la fase sólida y la fase líquida.
Sin embargo, ella no la desechó: tuvo la idea de meter ese compuesto en la máquina de hilar polímeros (spinneret), aún a pesar de que le dijeran que era una mala idea, pensando que podría terminar atascando la máquina.
Spinerret
Mucha fue la sorpresa de ella, su supervisor y del director del laboratorio, al darse cuenta que no sólo no se atascaba, sino que no se rompía en donde el nailon lo hace. Acababan de descubrir una fibra que no sólo era más resistente que el nailon, sino que es cinco veces más resistente que el acero en peso: el El poliparafenileno tereftalamida, también conocido la marca registrada Kevlar; además, daba paso a una nuevo campo de estudio dentro de la química de polímeros.
Usos del Kevlar
Debido a sus propiedades, el Kevlar tiene muchas y muy variadas aplicaciones: chalecos antibalas (quizá la más importante y famosa), neumáticos, cuerdas, industria aeronáutica, deportes, guantes resistente a cortes, cascos para motos, material de construcción para puentes, coches blindados, etc. El Kevlar no sólo ha salvado vidas como protección para los cuerpos militares y policiales, sino también al sostener puentes con cuerdas superresistentes, y cosas de la vida cotidiana como cables aislantes.
Chaleco antibalas de Kevlar
Guantes de Kevlar anti cortes
La perseverancia es la clave
Como vimos, las claves del descubrimiento de Kwolek están en dos principios muy importantes para la ciencia: la curiosidad por experimentar, porque si la gente no se atreviera a experimentar aún cuando la posibilidad de fallar está presente (y, en la mayoría de los casos, es lo más probable), no habríamos avanzado tanto en los últimos siglos; y también la perseverancia y esa visión de ir contracorriente y pensar fuera de la caja, para seguir experimentando con esa mezcla de cristal líquido, en vez de desecharla como lo habrían hecho todos los científicos de la época. Además, nunca fue con propósito de hacerse rica, al contrario, todas las patentes, incluida la del Kevlar, las cedió a la compañía; ella lo único que quería era ayudar a las personas, palabras dichas por ella misma (quizá por eso quiso estudiar medicina). Entonces, vemos representada en ella el objetivo primario de la ciencia, el buscar ayudar a la sociedad. ¡Por más mujeres, y científicos en general, como ella!






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